“Si no fuese duro, no sería bonito”

“Si no fuese duro, no sería bonito”

Esta vez, Pablo Arrarte no competirá gracias al programa para menores de 30 años (cada equipo ha de contar en esta próxima edición de la Volvo Ocean Race con dos de ellos en su tripulación), sino como premio a su experiencia y a su buen hacer en las dos ocasiones anteriores en que ha navegado en la Vuelta al Mundo: en 2008 con el Telefónica Azul y en 2011 con el Telefónica, siempre, y también esta siguiente ocasión, a las órdenes de Bouwe Bekking, que en la regata que comienza el 4 de octubre en Alicante igualará el récord de siete participaciones en la reina de los océanos.

El santanderino Arrarte, de 33 años, se ha ganado por derecho propio estar en el equipo titular del barco holandés Team Brunel. Fue una elección de Bekking, que le tuteló en las dos ocasiones anteriores para darle ahora galones de veterano pese a su juventud. Es la gran recompensa al trabajo de este marinero que se inició en la vela olímpica, en las clases Finn y Star (en esta categoría fue décimo en los Juegos de Atenas 2004) y que en la vela oceánica ha encontrado una cierta adicción al sufrimiento y a las emociones fuertes.
“Tengo una oficina estupenda, con sol y calor en el agua, aunque a veces también frío, pero es mi pasión y es perfecto, no me puedo quejar”, explica Arrarte a Volvo Ocean Race. “Por supuesto también es duro. Pasamos mucho tiempo en el agua, pasas frío, estás mojado, tienes hambre, estás cansado. También pasas la mayoría del año fuera de casa. Pero me encanta. Si no fuese duro, no sería tan bonito, ni sería tan especial. Al final en cada etapa hay momentos bonitos, pero también lo hay menos. Pasamos 20 días sin tocar tierra, comiendo la comida que tenemos, que es regular, diremos. A veces pasas mucho frío y otras mucho calor, mucho cansancio porque trabajas muchas horas. Y cuanto más trabajes más rápido irá el barco, hay que apretar mucho. Muchas veces piensas que jamás volverás hacer esto, que ojalá me fuera a casa y no hiciera la siguiente etapa. Pero cuando llegas a tierra y pasa, piensas en los momentos que has superado y eso compensa. Estás deseando volver a empezar de nuevo”.

Así ha tomado ya la salida dos veces en la Volvo y volverá a hacerlo en octubre desde Alicante con el Team Brunel. Una edición especial, dato que todos los equipos competirán con barcos de las mismas características, fabricados en los mismos astilleros con los mismos materiales, réplicas unos de otros. “Estamos todos en las mismas condiciones”, explica Arrarte; “va a ser más divertido, habrá más igualdad, por lo que se tendrá que trabajar más duro. He tenido la suerte de participar en las dos anteriores vueltas siendo menor. Así he conseguir meterme en este mundo, saber cómo funciona. Ahora espero ganar”.

Mientras se adapta a un equipo extranjero, y a la comida holandesa, Arrarte se prepara para la gran aventura oceánica. Ya no es un novato, sino un marinero de cuerpo entero.

Fuente de la noticia: El país deportes